viernes, 7 de agosto de 2009

Desde Las Montañas (2)

Por otro lado, necesitaba trabajar y ganar el pan de cada día, antes del incendio, yo viajaba cada mes a la península, allí tenía mis pacientes, pero con el incendio todo cambió, primero me planté en el Palacio de invierno y luego se marchó el padre de mis hijos, así que me quedé a dos velas. Me puse a trabajar en mi publicidad, fueron varias personas las que de una forma u otra aportaron en su intento el material que finalmente diseñaría Nieves y con el que me quedé muy satisfecha, el proceso tardó cuatro meses, también para Diciembre, lo curioso del asunto es que Telefónica de España me envió una de sus cartas pidiéndome un depósito por no haber pagado el alquiler de la antena Trac que tenía en mi finca. Por supuesto me negué, primero porque yo la había dado de baja, me dijeron que no necesitaba devolver nada, que todo estaba ok. y casi tres años después me envían notificación de deuda por algo que ya ni existe, fue pasto de las llamas, así que no hacía ni una semana que tenía un montón de publicidad cuando me cortaron el teléfono, sin tener ni una sola deuda. Soy orgullosa, no soporto que me quieran timar, así que como podéis imaginar, cambié de compañía y de número, el móvil es el mismo.
Eso fue un golpe bajo, me robó un montón de inspiración y de impulso de arranque. Yo tengo un problema, no se venderme, nunca he sabido vender nada, así que siempre que mi profesión funcionó bien fue porque hubo alguien que me abrió las puertas como pasa ahora con mi expresión y este periódico, gracias.

Las Navidades pasaron, los niños volvieron y me dediqué a repartir mi publicidad, tampoco tanto, aun me queda un montón, pero bueno, gotita a gotita he ido escapando, con la suerte de que todos mis pacientes son encantadores-as y que además, el Gobierno de Canarias me paga el alquiler, empecé tarde con ello, quise esperar a vivir en Arucas porque sabía que en Santa Lucía no me iba a quedar, por fortuna aun estoy cubierta un año más, gracias.
Conecté con un astrólogo homeópata, necesitaba un impulso, tomé una sesión con él, es interesante, partiendo de tu carta astral, te receta un tratamiento homeopático que te activa muchas cosas, todo aquello de ti que debe ser transformado para tu evolución se te presenta de cara, tienes que enfrentarte a ello y liberarte. Soy una persona muy sensible y en cierto modo muy alerta así que todos mis traumas empezaron a asomar, desde mi primera infancia, fue un proceso doloroso, soy de ese tipo de personas que han tenido una vida con experiencias duras por diferentes circunstancias en las que no voy a entrar aunque hay una palabra que recogería mucho muerte.
Ya veis el panorama; Para mi suerte, siempre he tenido un espíritu activo que me ha sacado de todas, cuando uno sabe que la vida tiene un porqué, por muchas interferencias que encuentre, por muchos palos que se dé, hay algo, yo le llamo la mano mágica de Dios, que te ayuda a levantar.
Estuve yendo a recibir enseñanzas de este terapeuta, pero el consideró que no estoy preparada para recibir las herramientas que el posee, cree que sin querer, yo podría utilizarlas para hacer el mal, así que me retiré, no estoy de acuerdo con su percepción, pero cada uno tiene su proceso.
¿Sabéis que me pasa? Yo expreso mis emociones, eso no es políticamente correcto, pero para mi es esencial, a medida que mis emociones vayan cambiando, mis expresiones también lo harán y lo están haciendo; No puedo ni quiero negar como me siento, es simplemente un peldaño más de esta escalera, lo importante es darse cuenta, no disimularlo si no vivirlo para poder trascenderlo, por lo menos ese es mi camino.
Una de las cosas que me libera mucho es bailar, cuando logro darme el empujón, voy a un sitio donde tocan en vivo y directo y si puedo y si los músicos me atrapan cierro mis ojos y disfruto del movimiento, en ocasiones la vibración de los instrumentos penetra por mis células y me curan las dolencias, este cuerpecito serrano que Dios me ha dado está de capa caída, pero no me preocupa demasiado, sé que está en proceso de recuperación, a medida que se aligera mi peso, ya no solo físico si no psíquico, el cuerpo se regenera. Reconozco que hay una parte de mí que está demasiado atascada, a veces me digo: - si es que cada vez que intentas una cosa te encuentras una piedra en el camino- eso no es excusa, no me puedo engañar a mi misma, debo reconocer que también hay motivos interiores que producen esa situación y solo yo puedo soltar lastre.

Creo que tenemos suficiente por el momento, un abrazo.

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